No solo las mujeres abortan

El aborto, un tema que parece ser siempre de actualidad. Un debate incesable, “pro-vida” contra “pro-aborto”. Pero el análisis en este artículo no va a seguir esa línea, sino una diferente.

Resulta curioso observar cómo a la hora de hablar de este tema, las personas que defienden el derecho a abortar, cometen un grave error.

“Solo las mujeres tienen voz en esta lucha”

“Las mujeres tienen derecho a abortar”

¿Alguna idea de dónde está el error aquí? Y, no, no voy a posicionarme en contra del aborto, así que si ahí ves el desacierto, no es a lo que me refiero. Tampoco vengo a decir que un hombre cis tenga derecho a decidir sobre este tema, porque al fin y al cabo, no es su lucha.

Cada vez que se lee sobre aborto, solo se habla de mujeres. Si buscas en Google argumentos a favor del derecho a abortar, solo se habla de mujeres. Si escuchas debates sobre el tema, solo se habla de mujeres. Cuando la gente menciona el tema, solo se habla de mujeres.

No obstante, no solo las mujeres tienen útero. No solo las mujeres pueden quedarse embarazadas. No solo las mujeres pueden, por tanto, abortar.

Hablar del aborto haciendo hincapié en que es una lucha de mujeres, que es un derecho de las mujeres, invisibiliza  a las personas trans. Ignora el hecho de que tener útero no significa ser mujer, ni ser mujer significa tener útero. Ignora la existencia de los hombres trans, de las personas no binarias y de todas las identidades de género que no entran dentro de la normatividad.

¿Es cierto que la mayoría de mujeres tienen útero y la mayoría de personas con útero son mujeres? Sí, pero eso no otorga ningún derecho a tomar una postura discriminatoria hacia las personas trans. Porque si defiendes el aborto libre, tienes que defenderlo de cualquier persona que pueda quedarse embarazada.

Las personas trans existimos: dejad de excluirnos de luchas que nos son legítimas.

FTM y MTF: ¿a favor o en contra?

FTM y MTF, dos siglas que escuchamos mucho, quizá demasiado, en el mundo trans. Últimamente dan mucho debate, ¿por qué?

FTM viene de la expresión inglesa “female to male”, que significa “de mujer a hombre”, y MTF de “male to female”, es decir, “de hombre a mujer”. Ambos términos comenzaron a utilizarse para denominar a las personas trans binarias (entiéndase binarias como hombres o mujeres). Básicamente, FTM se utiliza para chicos/hombres trans, y MTF para chicas/mujeres trans.

¿Nunca has visto esas siglas en la biografía de una red social de alguna persona trans? ¿O en YouTube? Probablemente lo hayas hecho.

No no podemos negar la cantidad de información que las personas trans podemos encontrar gracias a esas siglas, ya que se ha creado mucho contenido sobre transexualidad bajo esas siglas. Canales de YouTube de todo el mundo repletos de información acerca de tratamientos, de pasos que tomar, consejos…

Sin embargo, ¿por qué no analizamos la realidad tras FTM y MTF?

  • Si una persona transmasculina se autodenomina como FTM, está diciendo que él era antes una mujer, y ahora es un hombre.
  • Si una persona transfemenina se autodenomina como MTF, está diciendo que ella antes era un hombre, y ahora es una mujer.

El género puede fluir, es cierto, una persona puede identificarse con un género en cierto momento de su vida, y más tarde con otro; eso es una realidad. Porque si el género de una persona ha fluido, entonces sí estamos hablando de que esas personas han “pasado” de hombre a mujer, o viceversa.

No obstante, la mayoría de personas que utilizan FTM y MTF como etiquetas que les definen afirman que se han identificado toda su vida con el género con el que se identifican en la actualidad.

¿No falla entonces aquí algo?

Estas etiquetas son correctas, pero, hemos de saber lo que significa apropiarnos de ellas y acuñarlas como nuestras. Porque si no es el caso de vuestro género haya fluido, detrás de esto no hay más que transfobia, siguiendo la definición de que una persona trans es una persona que “antes era hombre y ahora es mujer”, o “antes era mujer y ahora es hombre?”.

¿Realmente creéis que FTM y MTF os define?

 

El por qué de la disforia.

Me parece realmente curioso que a veces las personas trans olvidemos por qué (algunas) sentimos disforia. No, chiques, la disforia no es algo inherente a ser trans, ni es algo a lo que debamos restarle importancia tampoco.

Ni yo, ni ninguna persona trans, hemos nacido con disforia. Una persona no nace y siente rechazo a ciertas partes de su cuerpo, esto no funciona así. En un mundo utópico en el que se aceptase la diversidad en todas sus formas, probablemente (no me atrevo a asegurar nada en base a una suposición, claro está) nadie sentiría disforia.

¿Por qué sentimos disforia? Porque la sociedad nos ha dicho cómo tenemos que ser; nos ha dicho qué es un hombre, y qué es una mujer, en base a unas características físicas que no significan nada realmente. No significan nada si hablamos de identidad.  Yo soy quién yo diga que soy independientemente de cómo sea mi cuerpo, en el aspecto que sea.

La disforia es una construcción social.

¿Sabéis algo que me hace llevarme las manos a la cabeza? Que a los ojos del mundo, lo “normal” es sentir disforia si eres trans. ¿Es “normal” sentir repulsión, rechazo, en ocasiones máximo, a ciertas partes de tu cuerpo? Llega un momento en el que algunes incluso hablan de disforia como lo más usual del mundo, como si ni siquiera fuera un problema. O como si fuera un problema cuya solución es cambiar esas partes de nuestro cuerpo que no nos gustan.

Esa supuesta solución refuerza la idea de que realmente el problema está en nuestro cuerpo, y no en cómo nos hace ver la sociedad nuestro cuerpo -> el real problema.

No me digáis que la decisión de hormonarse es libre, no me digáis que la decisión de operarse es libre, porque no lo es. Desde que tenemos uso de razón estamos condicionades por la sociedad que nos dice que tenemos que asemejarnos a las personas cis en todos los aspectos que podamos. Queramos o no, eso nos influencia, nos limita, nos oprime.

Supongo que es la decisión “fácil”, decirle a una persona que si no acepta partes de su cuerpo, que las cambie. ¿Para qué vamos a promover un discurso que realmente defienda la diversidad de los cuerpos? ¿Para qué vamos a decirle a las personas trans que pueden luchar por aceptar sus cuerpos? ¿Para qué vamos a demostrarles que es posible plantarle cara a esta sociedad?

Cuando buscamos la solución a un problema, primero intentamos localizar de dónde proviene para descubrir cómo solucionarlo, ¿no?

No digo que sea un proceso de deconstrucción sencillo, no digo que todo sea de color de rosa y utópico, porque no voy a mentir a nadie.

Sí, defiendo la libertad de cada persona a elegir sobre su cuerpo.

Sí, entiendo qué lleva a las personas trans a realizar modificaciones en sus cuerpos.

No, no considero que sean decisiones libres.

Y no pienso defender un discurso que al colectivo trans, a las personas trans, nos perjudica. Ya está bien de aceptar algo dan dañino y perjudicial.

Despatologización de la transexualidad.

22 de Octubre, día por la despatologización de la transexualidad.

Según los manuales psiquiátricos, la transexualidad sigue siendo considerada un trastorno. Y, para acceder a trámites para cambio de nombre y género en documentos oficiales, todavía hace falta un informe psicológico.

¿Y nuestros derechos? ¿No dicen los DDHH y la Constitución Española que somos iguales en derecho todas las personas? ¿No dicen que merecemos dignidad y privacidad?

Yo no veo eso.

Porque si, para cambiar mi nombre en mis documentos oficiales, nos piden requisitos que no piden a personas cis, nos están discriminando.

Porque mi privacidad se ve invadida cuando tengo que enseñar mi DNI en determinadas ocasiones.

Porque es una persona ajena a mí quién decide si yo puedo ser quien ya soy. 

Porque en el informe que piden, tiene que estar escrito “disforia de género”. ¿Sabéis qué es eso? Es sentir rechazo a las características sexuales primarias y/o secundarias que hay en mi cuerpo.

No es solo que se considere un trastorno el hecho de que nuestra identidad de género no encaje con la asignada al nacer, que ya me parece una barbaridad. Sino que también, es un requisito sentir rechazo hacia nuestro cuerpo.

No hay que sentir disforia para ser trans. No hay que ser trans para sentir disforia. Bien es cierto que una gran parte de las personas trans sientes disforia, pero eso es por la sociedad cissexista y tránsfoba en la que vivimos, es por la presión social bajo la que vivimos las personas trans.

Pero hay muchas personas trans que no sienten disforia.

La disforia es una construcción social, es una creación de la sociedad. Porque, en una sociedad en la que se aceptase que hay hombres con vagina y pechos desarrollados, mujeres con pene y barba, y un largo etcétera; todo sería muy diferente.

Me niego, me niego a aceptar que la transexualidad se considere un trastorno, solo porque vivimos en una sociedad en la que unos genitales parecen poder marcar quién eres, cuando no es así.

Me niego a que se me pida que rechace a mi cuerpo, porque mi cuerpo no tiene absolutamente nada de malo.

Me niego a que se me nieguen derechos establecidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Artículo 1:

“Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.”

Y reclamo mi derecho a ser yo mismo, a decidir por mí mismo.

trans

Outing: sacar del armario

Hoy voy a hablaros sobre el outing. El outing es un anglicismo que significa: sacar a alguien del armario. Hay muchas formas de sacar a una persona del armario, pero básicamente se reducen todas a lo mismo: exponer a una persona sin su permiso o autorización, haciendo pública su orientación y/o identidad sexual.

¿Por qué está mal hacer outing a alguien?

Estás exponiendo a esa persona, cuando no tienes ningún derecho de hacerlo. Si esa persona quiere compartir su orientación y/o identidad sexual, lo hará. Pero sin su permiso explícito, no tienes absolutamente ningún derecho de hacerlo.

Por otro lado, muy a mi pesar, vivimos en una sociedad en la que todavía en muchos ambientes no es seguro ser visible como persona del colectivo LGTBIQ+. Puedes estar exponiendo a esa persona a violencia verbal/física.

¿Conoces a alguien que forma parte del colectivo LGTBIQ+?

No les saques del armario. Aunque sean visibles en ciertos entornos, aunque hayan salido públicamente del armario. Son elles quienes decidirán cuándo y con quién ser visibles.

¿Acaso es necesario decir “este es mi amigue trans/gay/lesbiana/bi…”? ¿Acaso es una información relevante sobre esa persona? No.

Respeta la privacidad de las personas, no las expongas.

La importancia del lenguaje inclusivo.

Elles, ellxs y ell*s.

A más de unx sorprendo utilizando términos así, ¿me equivoco? ¿Para qué? ¿No existe ellos ya? ¿No se dice ell@s o ellos/as? Hablemos de inclusión, del por qué de cosas que a algunxs os parecen innecesarias.

El castellano utiliza según la RAE, según la gramática establecida, el masculino como neutro. Si en una reunión hay un hombre y una mujer, se utiliza el masculino. Si hay cien mujeres y un hombre, se utiliza el masculino. Si hay solo mujeres, se utiliza el femenino.

Esto tiene raíces provenientes del machismo, del sistema patriarcal por el que se rige la sociedad en la que vivimos (patriarcal=se considera el género masculino superior al femenino, predominancia del hombre sobre la mujer).

Por tanto, cada vez, un sector más amplio de la sociedad ve incorrecto decir ellos hablando de un grupo mixto, indicando que lo correcto es ellos y ellas. Escrito, hay muchxs que escriben ellos/as, o ell@s. Este fue un gran paso hacia la igualdad en el lenguaje e intento de eliminar un poco el machismo incluido en el mismo. 

No obstante, el lenguaje, al igual que la sociedad, al igual que las personas, tiene que evolucionar con nosotrxs.

Esto, ya se va quedando corto. Porque no sólo hay hombres y mujeres, también hay personas cuyas identidades no entran dentro del binarismo hombre/mujer; hay personas no binarias.

Utilizando ellos, ellos y ellas, ell@s, o ellos/as; estamos invisibilizando a esas personas que no son ni hombres ni mujeres. Es como si dijésemos: “no existís, por eso no os dejo espacio ni en el diccionario, ni al  hablar, ni en el lenguaje”.

En la lucha por la igualdad real, no podemos permitir que haya personas invisibilizadas, olvidadas. Porque, el lenguaje es un reflejo de la sociedad. Y vivimos en una sociedad en la que nuestras fronteras van más allá de “hombre y mujer”, y es hora de que esto quede reflejado en cómo hablamos.

Neutralizar cómo hablamos no cuesta. 

De forma hablada, puedes utilizar la terminación “e”. Por ejemplo: todes, amigues. Si estamos hablando en singular sobre una persona y no sabemos qué pronombres utiliza, o es una persona no binaria, utilizamos “e” y artículo “le”. Ejemplo: le amigue.

De forma escrita, puedes utilizar la “e”, “x”, o “*”, lo que tú prefieras.

Y, de ambas formas, siempre puedes utilizar palabras sin carga de género; aunque parezca imposible, por experiencia digo que es más que posible.

Es cuestión de intentarlo e implicarse, es cuestión de respeto, de visibilización y un poco de empatía. No te gustaría que invisibilizaran tu identidad, ¿verdad?

¡Pues no invisibilices a otrxs!

 

Polémicas declaraciones del Papa Francisco

Hace unos días, el Papa Francisco hizo una visita a Polonia, en la cual, declaraciones por parte del Papa, han dado mucho de qué hablar.

Mucho se ha hablado del “progresismo” que este Papa está trayendo a la Iglesia, sobre las declaraciones a favor de la comunidad LGTBI+, disculpándose por cómo la Iglesia ha tratado a las personas pertenecientes a este colectivo.

Sin embargo, estas últimas declaraciones no concuerdan en absoluto con todo aquello.

Difícil es que concuerden, cuando en esas declaraciones ha dicho, nada más y nada menos, que “los transexuales son la aniquilación del ser humano”.  También dijo otras cosas como: “hoy a los niños, a los niños, en la escuela se les enseña esto: que cada uno puede elegir el sexo”.

No sorprende, en absoluto, escuchar cosas así, por desgracia. Lo que quizá sí sorprende es que vengan de una persona que tanto ha destacado por supuestamente apoyar al colectivo LGTBI+.

Que se les enseñe a lxs niñxs que su género no tiene por qué ser el que se les ha asignado al nacer, que no depende de sus genitales, ni información genética… no es algo malo, al contrario. Es algo maravilloso que se les eduque a lxs niñxs en la diversidad.

Porque no sólo hay hombres y mujeres, porque merecemos ser libres a vivir de acuerdo con nuestra identidad.

Porque lo que sí que aniquila al ser humano es el odio, la falta de respeto, las mentes cerradas.

Servicios públicos.

Últimamente he leído muchos comentarios sobre la temática: “personas trans en servicios públicos”. Sinceramente, este debate lo veo innecesario; ¿por qué? Porque no entiendo por qué personas tienen que opinar sobre qué servicio público yo puedo o no utilizar.

Esto va dirigido hacia personas cis (para quien no lo sepa, cis=persona cuya identidad de género coincide con su género asignado al nacer):

¿Os quita el sueño que yo, un hombre trans, vaya al servicio de hombres? Cuando vais al servicio y os encontráis a alguien allí, ¿os da miedo que tenga unos genitales diferentes a los vuestros? ¿Pongo en riesgo vuestra seguridad por ir al servicio de hombres? ¿Va a cambiar algo en vuestras vidas porque yo entre en el servicio de hombres?

Nada de eso ocurre, ¿verdad?

Pues ahora voy a cambiar un poquito la situación expuesta para que penséis un poquito. Yo soy un chico trans que no está actualmente sometido a ningún tratamiento hormonal, aunque tengo la suerte de que ni mi cuerpo ni facciones faciales son muy socialmente “femeninas”, y suelen leerme hombre (asignarme pronombres masculinos sin conocerme).

Cuando estoy en algún sitio público, como el gimnasio, el instituto, algún centro comercial… y tengo que ir al servicio, tengo miedo. Siempre intento evitar ir a servicios públicos, salvo que sea necesario. Cuando tengo que ir me da miedo encontrarme a alguien allí y que empiece a decirme algo, que se dé cuenta de que soy trans. Lo llamaréis miedo irracional, pero no es irracional, porque muchas personas trans han sido agredidas en servicios públicos.

Tampoco pienso entrar al servicio de mujeres, porque no soy una mujer, soy un hombre. Y la teoría que tanto he escuchado de que debería ir al servicio de mujeres porque tengo vagina es algo tránsfobo y que no pienso hacer. En los servicios no pone “penes”, “vaginas”; pone “hombres”, “mujeres”. Por tanto, voy a entrar donde me corresponde, en el de hombres, que es lo que soy.

Todo esto, en mi opinión, se solucionaría con servicios neutros, porque sinceramente, no le veo sentido a que haya servicio de hombres y de mujeres, empezando porque eso excluye a las personas que no son ni hombres ni mujeres, y crea tanta controversia.

Atracción sexual vs. atracción romántica.

Cuando hablamos de orientaciones sexuales, cometemos el error de considerar una orientación sexual como la atracción romántica y sexual hacia una/varias personas. Esto lleva a errores, por ello vengo a explicar la diferencia entre ambas.

No es lo mismo orientación sexual que orientación romántica. La diferencia entre ambas radica en que la orientación sexual implica atracción sexual, y la romántica, atracción romántica. La diferencia puede verse así muy simple, no obstante, cuando las personas hablan del tema suele haber confusiones, ¿por qué?

Se suele pensar que atracción sexual y romántica van ligadas, cuando no es así. Ambos tipos de atracciones son independientes entre sí. Bien es cierto que suelen coincidir, pero eso no quiere decir que tenga que ser así. Sentir atracción sexual hacia una persona/personas de x género no quiere decir que tengamos que sentir atracción romántica, o viceversa.

Una persona puede ser heterosexual (se siente sexualmente atraída a personas del género opuesto) y homorromántica (se siente románticamente atraída a personas del mismo género). Este es un ejemplo explicativo, al igual que infinidad de ejemplos más podrían exponerse.

Considero de gran importancia esta distinción, ya que hay muchas personas cuya orientación sexual y romántica no coincide, y al desconocer esto pueden sentirse extrañxs, perdidxs, solxs…

¿Metro gratis para transexuales?

Esta tarde he leído la noticia de que el Metro de Madrid ofrecería a personas transexuales ir en metro gratis. Tras algo de investigación para saber bien sobre qué iba el tema, leí que ofrecían bonos gratis de libre circulación a personas transexuales en riesgo de exclusión social.

No puedo evitar tener algo que decir al respecto, y algo no necesariamente positivo.

¿Poder ir gratis en metro soluciona la discriminación que sufrimos las personas transexuales? ¿Realmente pensáis eso? Porque yo no estoy de acuerdo.

Poder ir gratis en metro no soluciona el acoso escolar, no soluciona los insultos, los empujones, las burlas… que puede sufrir una persona transexual/transgénero en su centro de estudios.

Poder ir gratis en metro no soluciona las dificultades para encontrar trabajo y, una vez encontrado (si se encuentra) el trabajo, la discriminación por parte de compañerxs de trabajo o de superiores.

Poder ir gratis en metro no soluciona el rechazo por parte de la familia, que repitan que “es una fase”, y que con esa excusa decidan no apoyarnos a la hora de escoger el camino que tomamos con la única intención de poder ser nosotrxs mismxs.

Poder ir gratis en metro no soluciona el miedo a ir a los aseos públicos, debido a que podemos sufrir episodios de violencia por parte de otras personas. Tener miedo de entrar en el aseo correspondiente con tu identidad, porque podrían agredirte, pero también tener miedo de entrar en el otro, ya que podría ocurrir lo mismo.

Poder ir gratis en metro no soluciona cualquier tipo de violencia a la que podemos ser expuestxs al salir a la calle, a la violencia que podemos sufrir por simplemente ser nosotrxs mismxs.

Poder ir gratis en metro no soluciona que la transexualidad siga siendo patologizada en la mayoría de comunidades autónomas de España, siendo por tanto necesario un diagnóstico por una persona profesional de salud mental. Cuando nadie tiene que decirnos quién somos, ¡merecemos derecho a ser nosotrxs mismxs!

Poder ir gratis en metro no soluciona la discriminación que todavía sufrimos por parte de instituciones y administraciones públicas, incluidas unidades de hospitales dedicadas a la transexualidad, en las que se han visto profesionales que han tratado de formas precarias a personas transexuales.

Poder ir gratis en metro no cambia todo lo que hemos sufrido para llegar hasta aquí, ni lo que nos queda por sufrir. No nos soluciona los problemas reales a los que nos enfrentamos de forma diaria, simplemente por ser nosotrxs mismxs.

Así que, queridos gobiernos, queridxs políticxs, si alguno de ustedes lee esto, quería pedirles que nos escucharan. Les pido que escuchen lo que llevamos reclamando, pidiendo, exigiendo a gritos desde hace tanto tiempo. Pedimos leyes que nos defiendan, que nos protejan, pedimos que haya programas que inculquen a las personas desde una temprana edad que existe la diversidad de identidades de género y orientaciones sexuales.

Porque, cuando estén insultándome y riéndose de mí en el instituto, no me va a servir de nada poder ir gratis en metro. Cuando no pueda ir a los aseos públicos porque mi seguridad, mi integridad física podría estar en peligro, no me va a servir de nada poder ir gratis en metro. Cuando tenga que enfrentarme al rechazo de las personas que más me importan, no me va a servir de nada poder ir gratis en metro. Cuando se nieguen en mi centro de estudios a llamarme por mi verdadero nombre, el que está de acuerdo con mi identidad, porque no es el de mi DNI aún, no me servirá de nada poder ir gratis en metro. Cuando esté en una consulta de unx psicólogx/psiquiatra y esta persona tenga que ser quien decida o no si tengo derecho a ser yo mismo, no me servirá de nada poder ir gratis en metro.

Según las estadísticas, el 83% de los menores transexuales han contemplado el suicidio, y el 41% lo ha intentado. ¿Eso lo soluciona poder ir gratis en metro?

Porque, yo creo que la solución a todo esto es otra. Y es la misma solución que pedimos. Escúchennos.