No solo las mujeres abortan

El aborto, un tema que parece ser siempre de actualidad. Un debate incesable, “pro-vida” contra “pro-aborto”. Pero el análisis en este artículo no va a seguir esa línea, sino una diferente.

Resulta curioso observar cómo a la hora de hablar de este tema, las personas que defienden el derecho a abortar, cometen un grave error.

“Solo las mujeres tienen voz en esta lucha”

“Las mujeres tienen derecho a abortar”

¿Alguna idea de dónde está el error aquí? Y, no, no voy a posicionarme en contra del aborto, así que si ahí ves el desacierto, no es a lo que me refiero. Tampoco vengo a decir que un hombre cis tenga derecho a decidir sobre este tema, porque al fin y al cabo, no es su lucha.

Cada vez que se lee sobre aborto, solo se habla de mujeres. Si buscas en Google argumentos a favor del derecho a abortar, solo se habla de mujeres. Si escuchas debates sobre el tema, solo se habla de mujeres. Cuando la gente menciona el tema, solo se habla de mujeres.

No obstante, no solo las mujeres tienen útero. No solo las mujeres pueden quedarse embarazadas. No solo las mujeres pueden, por tanto, abortar.

Hablar del aborto haciendo hincapié en que es una lucha de mujeres, que es un derecho de las mujeres, invisibiliza  a las personas trans. Ignora el hecho de que tener útero no significa ser mujer, ni ser mujer significa tener útero. Ignora la existencia de los hombres trans, de las personas no binarias y de todas las identidades de género que no entran dentro de la normatividad.

¿Es cierto que la mayoría de mujeres tienen útero y la mayoría de personas con útero son mujeres? Sí, pero eso no otorga ningún derecho a tomar una postura discriminatoria hacia las personas trans. Porque si defiendes el aborto libre, tienes que defenderlo de cualquier persona que pueda quedarse embarazada.

Las personas trans existimos: dejad de excluirnos de luchas que nos son legítimas.

La “ideología” del género

Ideología del género, así es como muchas personas de sectores conservadores catalogan a la campaña que ha iniciado la Asociación Chrysallis por la visibilización de la transexualidad infantil.

La entidad, formada por familias de menores transexuales, inició una campaña en el País Vasco, llenando las paradas de bus vascas de carteles con el slogan:

“Hay niñas con pene y niños con vulva. Así de sencillo”

Y, ¿cómo no? A partir de esto surgió la polémica que ha inundado las Redes Sociales de dos posturas: el apoyo a la campaña, y el absoluto rechazo a la misma. Esta es la razón por la que escribo esta entrada, porque me sentía obligado a responder ante estos ataques hacia la iniciativa de Chrysallis.

Desde mi postura crítica como activista, es cierto que considero que la campaña podría haber sido más inclusiva, y no dedicarse únicamente a les niñes trans binaries. No obstante, este artículo no es una crítica hacia eso, ya que vengo a hablar de algo distinto. En otra ocasión explicaré eso con detenimiento.

son-ninos

“Son niños”

Esta es solo una de las formas de intento de “boicot” a la campaña, una de las muchas pintadas. La transfobia y el vandalismo se han adueñado de las calles y de las RRSS también. Acusan a la Asociación de tratar de adoctrinar a menores, de tratar contenidos que, según quienes se muestran en contra, no deberían enseñarse a les niñes.

Querida persona retrógrada que escribe en las Redes Sociales mensajes de odio y rechazo hacia esta campaña, que ha firmado porque se retire la campaña, o que ha sito partícipe de estos hechos de vandalismo:

Te invito a leer mi pequeño manifiesto, no te llevará mucho tiempo. Puede que ni te interese leerlo, pero ni eso voy a presuponerlo, no voy a juzgarte; a pesar de que tú sí me has juzgado a mí.

Yo no solo soy un joven trans, sino que también soy miembro de una asociación que lucha por los derechos de las personas trans e ínter. Como tal, y como activista, en ocasiones doy talleres, participo en charlas, escribo artículos… uno de los “públicos” a los que intento llegar, es a menores.

Soy una de esas personas a las que acusas de “meter cosas en la cabeza” a niñes y de “corromperles”, soy una de esas personas a las que llamas “antinaturales”, soy una de esas personas a quiénes rechazas por completo y excluyes.

He dado charlas en institutos, en las cuales en un principio les alumnes no tenían ni idea del tema… pensaban que ser hombre era tener pene, y ser mujer, tener vagina. Eso es lo que piensan al principio. Pero luego es cuando llegas y le comienzas a explicar las cosas, les enseñas lo que es la diversidad, ¡y que no tiene nada de malo! ¿Sabes qué es lo mejor de todo eso? Que lo comprenden, al menos la mayoría.

Aprenden a aceptar la diversidad, aprenden a ver que el hecho de que haya personas diferentes no quiere decir que valgan menos, o que sean lo que muchas personas llaman “antinaturales”, porque no lo somos.

También he visto algún caso de una pequeña personita que me preguntaba qué pronombres utilizo, antes de presuponer mi género, o de hacer la típica pregunta de “¿eres hombre o mujer?”; esto me parece fascinante, en el buen sentido sin duda.

Cada cual acabará desarrollando su identidad, y no “van a volverse trans” porque les digamos que es posible ser trans. Yo he crecido rodeado de personas cis (lo contrario a trans), y mira por dónde, eso no ha cambiado quién soy.

Lo que sí puede pasar, y seguramente pase gracias a esas campañas, es que una pequeña personita se vea reflejada en esos carteles, y se sienta un poco menos sola, se dé cuenta de que lo que siente y vive no es algo extraño, que no es la única, que no tiene nada de malo. Creo que si te preocupas por el bienestar de les niñes, no querrás que sufran. Y obligar a une niñe trans a vivir de forma contraria a su identidad, va a causarle mucho sufrimiento. Incluso aunque no le obligues, aunque sea elle misme quién se obligue con tal de encajar, también sufrirá mucho.

Por otro lado, aunque en su entorno más cercano pueda crecer y vivir libre, también hace falta que sus compañeres de colegio sepan sobre diversidad, que la sociedad en sí sepa sobre diversidad. Porque la ignorancia de otras personas también puede hacerle mucho daño.

Ojalá hace 10 años hubiera visto carteles así por las calles, ojalá. Ojalá poder haber visto mi realidad visibilizada en algún sitio. Ojalá haber podido tener la información que veo que hay ahora (y mira que la considero insuficiente y mejorable); no me hubiera callado.

Escribiría muchas palabras más, pero no quiero cansarte. Solo espero que al menos reflexiones un poco, y te plantees que lo que hará sufrir a les niñes no es una campaña sobre diversidad; sino vivir en la ignorancia y el rechazo a lo diverso.

Gracias por leerme, un abrazo.

FTM y MTF: ¿a favor o en contra?

FTM y MTF, dos siglas que escuchamos mucho, quizá demasiado, en el mundo trans. Últimamente dan mucho debate, ¿por qué?

FTM viene de la expresión inglesa “female to male”, que significa “de mujer a hombre”, y MTF de “male to female”, es decir, “de hombre a mujer”. Ambos términos comenzaron a utilizarse para denominar a las personas trans binarias (entiéndase binarias como hombres o mujeres). Básicamente, FTM se utiliza para chicos/hombres trans, y MTF para chicas/mujeres trans.

¿Nunca has visto esas siglas en la biografía de una red social de alguna persona trans? ¿O en YouTube? Probablemente lo hayas hecho.

No no podemos negar la cantidad de información que las personas trans podemos encontrar gracias a esas siglas, ya que se ha creado mucho contenido sobre transexualidad bajo esas siglas. Canales de YouTube de todo el mundo repletos de información acerca de tratamientos, de pasos que tomar, consejos…

Sin embargo, ¿por qué no analizamos la realidad tras FTM y MTF?

  • Si una persona transmasculina se autodenomina como FTM, está diciendo que él era antes una mujer, y ahora es un hombre.
  • Si una persona transfemenina se autodenomina como MTF, está diciendo que ella antes era un hombre, y ahora es una mujer.

El género puede fluir, es cierto, una persona puede identificarse con un género en cierto momento de su vida, y más tarde con otro; eso es una realidad. Porque si el género de una persona ha fluido, entonces sí estamos hablando de que esas personas han “pasado” de hombre a mujer, o viceversa.

No obstante, la mayoría de personas que utilizan FTM y MTF como etiquetas que les definen afirman que se han identificado toda su vida con el género con el que se identifican en la actualidad.

¿No falla entonces aquí algo?

Estas etiquetas son correctas, pero, hemos de saber lo que significa apropiarnos de ellas y acuñarlas como nuestras. Porque si no es el caso de vuestro género haya fluido, detrás de esto no hay más que transfobia, siguiendo la definición de que una persona trans es una persona que “antes era hombre y ahora es mujer”, o “antes era mujer y ahora es hombre?”.

¿Realmente creéis que FTM y MTF os define?

 

No tenemos hormonas.

Desde hace ya unos meses, no pocos, no tenemos hormonas. No, yo no estoy en hormonas, pero eso no hace que no esté indignado o que no me sienta obligado a escribir esta entrada.

Porque desde hace unos meses, veo como amigues míes están desesperades, porque van a las farmacias y les dicen que no quedan hormonas. Tienen que rebuscar para encontrar otras alternativas, las cuales, por una extraña casualidad, son más caras, o tienen posibles efectos adversos que las que tomaban antes no tenían.

Por ejemplo, en el caso de hombres trans, muchos han tenido que comenzar a utilizar un gel de testosterona, el cual cuesta casi cuatro veces más que las inyecciones que antes tenían, y con el cual, les ha vuelto la menstruación tras años a muchos.

En el caso de mujeres trans, han tenido que comenzar a utilizar parches o gel (con efectos adversos para muchas personas), o pastillas de progesterona. También con precios más altos, y cuyos efectos son cuestionables, según algunes profesionales.

Qué extraño todo, ¿no?

Yo lo siento mucho, pero me cuesta creer que todo sea casualidad, que este desabastecimiento no tenga causas bien claras y definidas.

Quizá es que conspiro, quizá exagero, quizá mal-pienso.

No sé vosotres, amigues trans, pero yo cuando leo esto me siento un juguete. Siento que están jugando con nosotres, y con nuestra salud, física y mental.

Pasa el tiempo, y nos vamos quedando sin alternativas, porque realmente hay un momento en el que las farmacéuticas dejan de producir estas hormonas. Según afirma el Ministerio de Sanidad, sobre enero volvera el abastecimiento.

Ocurra lo que ocurra el próximo enero, a mí me da que pensar todo esto.

¿Qué somos para todes aquelles que parecen jugar con nosotres? ¿Somos juguetes con los que probar todo lo que quieran? ¿Dónde queda la moral? ¿A qué quedamos reducides? ¿Acaso hemos hecho algo malo? ¿Acaso no tenemos el derecho a los tratamientos que necesitemos? ¿Y nuestros derechos?

¿Otra vez van a intentar quitarnos todo lo conseguido? 

Las hormonas son salud.

¿Qué es el “misgendering”?

La expresión “misgendering”, muy comúnmente utilizada por personas trans e ínter, es un anglicismo cuya traducción literal significa: equivocarse de género.

¿En qué contexto utilizamos dicha expresión?

Se utiliza cuando al hablar de una persona y/o al hablar con una persona, le asignamos un género de forma incorrecta. Es decir, al tratar a una persona con un género que no es el suyo. Esto se traduce en utilizar pronombres incorrectos y/o terminaciones con connotación de género incorrectas.

Los ejemplos más comunes incluirían tratar en femenino a personas transmasculinas o tratar en masculino a personas transfemeninas, pero también tratar a personas no binarias que utilizan género neutro al hablar de sí mismes con género masculino o femenino.

El por qué de la disforia.

Me parece realmente curioso que a veces las personas trans olvidemos por qué (algunas) sentimos disforia. No, chiques, la disforia no es algo inherente a ser trans, ni es algo a lo que debamos restarle importancia tampoco.

Ni yo, ni ninguna persona trans, hemos nacido con disforia. Una persona no nace y siente rechazo a ciertas partes de su cuerpo, esto no funciona así. En un mundo utópico en el que se aceptase la diversidad en todas sus formas, probablemente (no me atrevo a asegurar nada en base a una suposición, claro está) nadie sentiría disforia.

¿Por qué sentimos disforia? Porque la sociedad nos ha dicho cómo tenemos que ser; nos ha dicho qué es un hombre, y qué es una mujer, en base a unas características físicas que no significan nada realmente. No significan nada si hablamos de identidad.  Yo soy quién yo diga que soy independientemente de cómo sea mi cuerpo, en el aspecto que sea.

La disforia es una construcción social.

¿Sabéis algo que me hace llevarme las manos a la cabeza? Que a los ojos del mundo, lo “normal” es sentir disforia si eres trans. ¿Es “normal” sentir repulsión, rechazo, en ocasiones máximo, a ciertas partes de tu cuerpo? Llega un momento en el que algunes incluso hablan de disforia como lo más usual del mundo, como si ni siquiera fuera un problema. O como si fuera un problema cuya solución es cambiar esas partes de nuestro cuerpo que no nos gustan.

Esa supuesta solución refuerza la idea de que realmente el problema está en nuestro cuerpo, y no en cómo nos hace ver la sociedad nuestro cuerpo -> el real problema.

No me digáis que la decisión de hormonarse es libre, no me digáis que la decisión de operarse es libre, porque no lo es. Desde que tenemos uso de razón estamos condicionades por la sociedad que nos dice que tenemos que asemejarnos a las personas cis en todos los aspectos que podamos. Queramos o no, eso nos influencia, nos limita, nos oprime.

Supongo que es la decisión “fácil”, decirle a una persona que si no acepta partes de su cuerpo, que las cambie. ¿Para qué vamos a promover un discurso que realmente defienda la diversidad de los cuerpos? ¿Para qué vamos a decirle a las personas trans que pueden luchar por aceptar sus cuerpos? ¿Para qué vamos a demostrarles que es posible plantarle cara a esta sociedad?

Cuando buscamos la solución a un problema, primero intentamos localizar de dónde proviene para descubrir cómo solucionarlo, ¿no?

No digo que sea un proceso de deconstrucción sencillo, no digo que todo sea de color de rosa y utópico, porque no voy a mentir a nadie.

Sí, defiendo la libertad de cada persona a elegir sobre su cuerpo.

Sí, entiendo qué lleva a las personas trans a realizar modificaciones en sus cuerpos.

No, no considero que sean decisiones libres.

Y no pienso defender un discurso que al colectivo trans, a las personas trans, nos perjudica. Ya está bien de aceptar algo dan dañino y perjudicial.

Despatologización de la transexualidad.

22 de Octubre, día por la despatologización de la transexualidad.

Según los manuales psiquiátricos, la transexualidad sigue siendo considerada un trastorno. Y, para acceder a trámites para cambio de nombre y género en documentos oficiales, todavía hace falta un informe psicológico.

¿Y nuestros derechos? ¿No dicen los DDHH y la Constitución Española que somos iguales en derecho todas las personas? ¿No dicen que merecemos dignidad y privacidad?

Yo no veo eso.

Porque si, para cambiar mi nombre en mis documentos oficiales, nos piden requisitos que no piden a personas cis, nos están discriminando.

Porque mi privacidad se ve invadida cuando tengo que enseñar mi DNI en determinadas ocasiones.

Porque es una persona ajena a mí quién decide si yo puedo ser quien ya soy. 

Porque en el informe que piden, tiene que estar escrito “disforia de género”. ¿Sabéis qué es eso? Es sentir rechazo a las características sexuales primarias y/o secundarias que hay en mi cuerpo.

No es solo que se considere un trastorno el hecho de que nuestra identidad de género no encaje con la asignada al nacer, que ya me parece una barbaridad. Sino que también, es un requisito sentir rechazo hacia nuestro cuerpo.

No hay que sentir disforia para ser trans. No hay que ser trans para sentir disforia. Bien es cierto que una gran parte de las personas trans sientes disforia, pero eso es por la sociedad cissexista y tránsfoba en la que vivimos, es por la presión social bajo la que vivimos las personas trans.

Pero hay muchas personas trans que no sienten disforia.

La disforia es una construcción social, es una creación de la sociedad. Porque, en una sociedad en la que se aceptase que hay hombres con vagina y pechos desarrollados, mujeres con pene y barba, y un largo etcétera; todo sería muy diferente.

Me niego, me niego a aceptar que la transexualidad se considere un trastorno, solo porque vivimos en una sociedad en la que unos genitales parecen poder marcar quién eres, cuando no es así.

Me niego a que se me pida que rechace a mi cuerpo, porque mi cuerpo no tiene absolutamente nada de malo.

Me niego a que se me nieguen derechos establecidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Artículo 1:

“Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.”

Y reclamo mi derecho a ser yo mismo, a decidir por mí mismo.

trans

Outing: sacar del armario

Hoy voy a hablaros sobre el outing. El outing es un anglicismo que significa: sacar a alguien del armario. Hay muchas formas de sacar a una persona del armario, pero básicamente se reducen todas a lo mismo: exponer a una persona sin su permiso o autorización, haciendo pública su orientación y/o identidad sexual.

¿Por qué está mal hacer outing a alguien?

Estás exponiendo a esa persona, cuando no tienes ningún derecho de hacerlo. Si esa persona quiere compartir su orientación y/o identidad sexual, lo hará. Pero sin su permiso explícito, no tienes absolutamente ningún derecho de hacerlo.

Por otro lado, muy a mi pesar, vivimos en una sociedad en la que todavía en muchos ambientes no es seguro ser visible como persona del colectivo LGTBIQ+. Puedes estar exponiendo a esa persona a violencia verbal/física.

¿Conoces a alguien que forma parte del colectivo LGTBIQ+?

No les saques del armario. Aunque sean visibles en ciertos entornos, aunque hayan salido públicamente del armario. Son elles quienes decidirán cuándo y con quién ser visibles.

¿Acaso es necesario decir “este es mi amigue trans/gay/lesbiana/bi…”? ¿Acaso es una información relevante sobre esa persona? No.

Respeta la privacidad de las personas, no las expongas.

¿Qué es el “passing”?

Quizá hayáis escuchado a alguna persona hablar sobre tener o no passing. ¿Qué es esto? ¿Qué significa?

Hablando sobre personas trans, passing significa que las personas al tener un primer contacto con alguien, le leen hombre/mujer, acertando con su género real.

Leer a una persona hombre/mujer, significa que al verte te asignan el género masculino o femenino, respectivamente.

Para explicarlo de forma que os sea más sencillo a todes, voy a utilizar un ejemplo sencillo, poniéndome a mí mismo como ejemplo.

Yo, un chico trans (por tanto, asignado mujer al nacer), voy a comprar al supermercado y me dicen “es tu turno, chico”. En ese caso, me habrían leído hombre. Si por el contrario, me dijesen “es tu turno, chica”, me habrían leído chica.

Se dice que una persona tiene passing cuando las personas que no conocen a una persona le leen con su género correcto y no dudan de su género al verle. Suele asociarse el passing a adoptar vestimentas, hábitos y estereotipos asociados al género en cuestión.

Muchas personas trans utilizan camisetas compresoras (binders), prótesis (tanto de mama como de pene según el género)… y otros “trucos”.

Considero necesario añadir que esto es solo informativo, no trato de incentivar ni forzar el uso de nada de esto.

La importancia del lenguaje inclusivo.

Elles, ellxs y ell*s.

A más de unx sorprendo utilizando términos así, ¿me equivoco? ¿Para qué? ¿No existe ellos ya? ¿No se dice ell@s o ellos/as? Hablemos de inclusión, del por qué de cosas que a algunxs os parecen innecesarias.

El castellano utiliza según la RAE, según la gramática establecida, el masculino como neutro. Si en una reunión hay un hombre y una mujer, se utiliza el masculino. Si hay cien mujeres y un hombre, se utiliza el masculino. Si hay solo mujeres, se utiliza el femenino.

Esto tiene raíces provenientes del machismo, del sistema patriarcal por el que se rige la sociedad en la que vivimos (patriarcal=se considera el género masculino superior al femenino, predominancia del hombre sobre la mujer).

Por tanto, cada vez, un sector más amplio de la sociedad ve incorrecto decir ellos hablando de un grupo mixto, indicando que lo correcto es ellos y ellas. Escrito, hay muchxs que escriben ellos/as, o ell@s. Este fue un gran paso hacia la igualdad en el lenguaje e intento de eliminar un poco el machismo incluido en el mismo. 

No obstante, el lenguaje, al igual que la sociedad, al igual que las personas, tiene que evolucionar con nosotrxs.

Esto, ya se va quedando corto. Porque no sólo hay hombres y mujeres, también hay personas cuyas identidades no entran dentro del binarismo hombre/mujer; hay personas no binarias.

Utilizando ellos, ellos y ellas, ell@s, o ellos/as; estamos invisibilizando a esas personas que no son ni hombres ni mujeres. Es como si dijésemos: “no existís, por eso no os dejo espacio ni en el diccionario, ni al  hablar, ni en el lenguaje”.

En la lucha por la igualdad real, no podemos permitir que haya personas invisibilizadas, olvidadas. Porque, el lenguaje es un reflejo de la sociedad. Y vivimos en una sociedad en la que nuestras fronteras van más allá de “hombre y mujer”, y es hora de que esto quede reflejado en cómo hablamos.

Neutralizar cómo hablamos no cuesta. 

De forma hablada, puedes utilizar la terminación “e”. Por ejemplo: todes, amigues. Si estamos hablando en singular sobre una persona y no sabemos qué pronombres utiliza, o es una persona no binaria, utilizamos “e” y artículo “le”. Ejemplo: le amigue.

De forma escrita, puedes utilizar la “e”, “x”, o “*”, lo que tú prefieras.

Y, de ambas formas, siempre puedes utilizar palabras sin carga de género; aunque parezca imposible, por experiencia digo que es más que posible.

Es cuestión de intentarlo e implicarse, es cuestión de respeto, de visibilización y un poco de empatía. No te gustaría que invisibilizaran tu identidad, ¿verdad?

¡Pues no invisibilices a otrxs!